La comisión de feminismo de Sol denuncia ‘agresiones sexuales’ | Madrid | elmundo.es

 

 

«Las noches aquí implican miedo, lidiar con situaciones violentas, no dormir…». La comisión de Feminismos desiste a seguir pasando las noches en el campamento porque asegura que se están produciendo «agresiones sexuales, xenófobas y racistas».

Una de sus portavoces ha especificado que estas agresiones incluyen «tocamientos, abusos e intimidaciones». Sin embargo, han aclarado que, a pesar de dejar de pernoctar en la plaza, seguirán vinculadas a la causa porque siguen creyendo en el movimiento 15-M. «Estaremos aquí de cara a un posible desalojo. Asumimos lo positivo y lo negativo, no nos desvinculamos», ha concluido.

Contrariedades

Las fuerzas empiezan a flaquear en Sol, un campamento que cada vez se parece más a una batalla campal y no solo por el aumento de la violencia. La falta de consenso y los eternos dimes y diretes de las Asambleas, que lejos de aclarar y aprobar propuestas generan más debate y réplicas entre las diferentes comisiones, suponen una clara muestra de que el campamento está viviendo su último aliento.

La Asamblea general del miércoles fue pospuesta una hora, de las 20.00 a las 21.00, y finalmente suspendida por «problemas técnicos» con la megafonía, según un portavoz, y por «descoordinación interna», según otro. En la Asamblea general de este jueves el portavoz ha especificado que «no se suspendió por problemas con la megafonía». Reticente a explicar los motivos; «no viene a cuento», ha dicho, varias personas se lo han exigido. Un responsable de sonido ha asegurado que «estaban trabajando en la reestructuración del cableado».

Lo cierto, es que resulta prácticamente imposible que dos portavoces respondan lo mismo a una única pregunta. La falta de comunicación entre las comisiones, los portavoces de estas y los propios organizadores de la Asamblea han terminado de generar el caos en un asentamiento que, a medida que pasan las horas, es más inoportuno.

¿Irse o quedarse?

La permanencia es insostenible y los propios ‘indignados’ son conscientes de ello. Desde el pasado lunes intentan consensuar los puntos de la reestructuración del campamento, pero han caído en su propia trampa. La unanimidad exigida para aprobar cualquier propuesta en Asamblea les impide llevar a cabo su tardía retirada.

Y es que hecha la ley, hecha la trampa. Apenas 150 personas, según fuentes policiales, siguen pernoctando cada noche en el kilómetro cero. Son los más reticentes a abandonar el barco. Lejos de desaparecer, parece que, si no modifican las reglas del juego, el campamento va a echar raíces.

Lejos de debatir los puntos de la reestructuración, la Asamblea general ha estado dedicada en cuerpo y alma a recordar, otra vez, el sentimiento de la revolución. «Estamos aquí porque no estamos de acuerdo con nuestro sistema político y exigimos un cambio, estamos aquí para construir un consenso, una idea nueva», ha reflexionado la portavoz de ‘Pensamiento’. Aunque lo cierto es que no ha llegado a buen puerto nada de nada. Cada una de las comisiones ha explicado su función y se ha limitado a expresarse a favor o en contra de la reestructuración y posible desmantelamiento del campamento.

Entre los fervientes de mantenerse acantonados de manera indefinida destacan las comisiones de Alimentación, que una vez más ha expresado su disconformidad con la idea de reducir el espacio de la acampada. «Rechazamos una reducción de las comisiones. Entendemos por reestructurar una mejora, en ningún caso reducir», ha expuesto su portavoz.

La comisión de Política ha apoyado a ‘Alimentación’ y ha abogado por no levantarse. «Bajo ningún concepto se acepta la reestructuración. Dicen los de ‘Información’ que se tramitará en el ayuntamiento su barracón. Nosotros no creemos en las fronteras y el barracón lo sería», ha explicado uno de sus portavoces. Aludiendo al problema de inseguridad, que se extiende por momentos, la comisión de Política a largo plazo se ha mostrado rotundamente en contra de la retirada de las comisiones del kilómetro cero porque «dejarían a los acampados en una situación frágil que tendería a la criminalización».

Entre los que creen que ha llegado la hora de levantar el chiringuito están las comisiones de Biblioteca, Sanidad, Feminismos y Migración y movilidad. Estos últimos han propuesto abandonar Sol este domingo y difundir el lema: «Nos vamos pero sabemos el camino de vuelta a Sol». Además, han considerado «peligroso» establecer un punto fijo de información en la plaza. «Son pocas personas y no descartamos un desalojo policial. Hay que perder el miedo a crear una nueva fuerza sociopolítica que no esté en Sol», ha dicho su portavoz.

vía La comisión de feminismo de Sol denuncia ‘agresiones sexuales’ | Madrid | elmundo.es.

José López, candidato a la alcaldía por MC – La Opinión de Murcia

José López, candidato a la alcaldía por MC – La Opinión de Murcia.

MOVIMIENTO CIUDADANO José López Martínez nace en Cartagena, en el seno de una familia de industriales de panadería. Al terminar los estudios emprende su propio negocio en el barrio de Los Dolores, un tostadero de café con marca propia. Desde entonces dedica su esfuerzo y tiempo a su negocio y al conocimiento integral del mundo del café, desde la botánica hasta la catación, alcanzando niveles de excelencia en su oficio y el reconocimiento del sector.

Diez años más tarde traslada su negocio al Polígono Industrial Cabezo Beaza, donde se integra en la Junta Ejecutiva del Polígono. En la actualidad participa en la dirección del grupo de empresas de su familia y ejerce la gerencia de su propio negocio, contando en la actualidad con 30 empleados en sus negocios locales.

Concienciación social y laboral
Sensibilizado con los problemas de las clases más desfavorecidas, emprende actividades en América central orientadas a la sostenibilidad social y medioambiental en los procesos de cultivo del café, ayudando con su gestión a la implantación de procesos de sostenibilidad europeos y norteamericanos (ISO14001/2004 y Rain Forest) en Nicaragua, donde en el año 2002 ayuda a la dotación del primero de una serie de colegios instalados en las propias fincas cafeteras para llevar la enseñanza homologada a los hijos de los agricultores.

Año a año, mediante la difusión y venta en Europa de los productos de estas fincas, consigue la erradicación del trabajo infantil y la implantación de la edad mínima para trabajar de 16 años, con la obligatoriedad para los trabajadores de escolarizar a sus hijos e implantar un seguro médico obligatorio para todos los trabajadores (fijos y eventuales) y un plan de vacunación para toda la comunidad con la creación de centros de atención medica primaria. Ayuda a abrir talleres ocupacionales y de aprendizaje para mujeres con problemas de exclusión social, creando aulas de corte y confección y procurando contratos de comercio justo para dichas mujeres. Presta ayuda económica para el hogar Infantil «La hormiguita» de Matagalpa (Nicaragua), llegando a recuperar a más de una treintena de niños con problemas graves de desnutrición. Tras la pérdida de las instalaciones por el paso del Huracán Mitch, recauda fondos en España para refundarlo, algo que consigue junto con otros empresarios del café en el plazo de 45 días, dotando nuevamente de todo lo necesario para la continuación de las actividades de recuperación, crianza y manutención de los niños. En el año 2008, adquiere su propia finca cafetalera en la región de Waslala, una de las regiones menos desarrolladas de Nicaragua, donde destina un 20% de las 360 hectáreas a reserva de la biosfera. Acomete la puesta en funcionamiento de dicha propiedad bajo parámetros de sostenibilidad medioambiental y social, donde comienza la plantación de 130.000 árboles de café y 63.000 árboles de cacao. Dicha finca ofrece empleo, vivienda y comida a una treintena de familias de manera fija, pasando la centena en épocas de cosecha. Dentro de los procesos de agricultura sostenible, introduce la crianza de ganado como negocio y como alimento para los trabajadores de la finca, contando de manera fija con la crianza con 500 terneros/año.

Casado desde el año 1993, tiene dos hijos de 17 y 12 años.

Aficiones: literatura, música (es miembro de la Cuarentuna de Cartagena), amigo de los paseos por los montes y parajes de Cartagena, la historia y las tradiciones de Cartagena. Colabora en Cartagena con el Banco de Alimentos y otras organizaciones humanitarias.